Los Felices Años 20 Tenían Fecha de Caducidad: 1929


¿Te has imaginado alguna vez despertarte un día y descubrir que tus ahorros ya no valen nada, que tu banco ha cerrado y que no sabes cómo alimentar a tu familia mañana? Eso vivieron millones de personas en todo el mundo tras el colapso financiero de 1929, más conocido como la Gran Depresión. Fue más que una crisis económica: fue una sacudida brutal al corazón del sistema capitalista, una época que dejó heridas sociales, políticas y emocionales que aún hoy siguen resonando.

Todo comenzó en un lugar que, por aquel entonces, parecía imparable: Estados Unidos.

En octubre de 1929, el mundo fue testigo de una de las peores crisis económicas de la historia: la Gran Depresión. Originada en Estados Unidos, esta catástrofe financiera tuvo repercusiones globales, afectando profundamente a Europa y América Latina. Más allá de ser una simple caída bursátil, la Gran Depresión transformó las políticas económicas y sociales del siglo XX

DE LOS FELICES AÑOS 20 AL JUEVES NEGRO
La década de 1920 había sido una fiesta. Literalmente. Tras la Primera Guerra Mundial, la economía estadounidense creció como nunca: los coches de Henry Ford salían de las fábricas como pan caliente, la radio conectaba a millones de personas, y la bolsa se convirtió en un juego casi mágico donde todo el mundo, desde banqueros hasta peluqueros, invertía para hacerse rico. Nadie quería quedarse fuera.

Pero esta bonanza tenía una base muy frágil. La producción industrial superaba con creces la demanda real. Los salarios no subían al mismo ritmo que los beneficios empresariales. Y la bolsa, inflada por la especulación y el crédito fácil, se convirtió en una bomba de tiempo.

El 24 de octubre de 1929, un día que pasaría a la historia como el “Jueves Negro”, esa bomba estalló. Miles de inversionistas entraron en pánico y comenzaron a vender sus acciones de manera masiva. El desplome se prolongó durante días. El lunes siguiente (el “Lunes Negro”) y el martes (“Martes Negro”) se confirmaron los peores temores: Wall Street había caído… y se llevaba al mundo con él.

UN DOMINÓ ECONOMICO Y HUMANO
La caída de la bolsa fue solo el primer eslabón. Lo que vino después fue una cadena de desgracias económicas que se extendieron como una epidemia global. En Estados Unidos, bancos cerraron sus puertas dejando a los ahorradores sin un céntimo. Más de 15 millones de personas —casi una cuarta parte de la población activa— perdieron sus empleos. Las colas de personas sin hogar y sin pan dieron la vuelta al mundo en fotografías en blanco y negro.

En Europa, donde muchos países dependían del capital y las exportaciones estadounidenses, la crisis se propagó con rapidez. Alemania, por ejemplo, sufrió una recesión devastadora que agravó las tensiones sociales tras la Primera Guerra Mundial y alimentó el descontento que Hitler supo explotar con brutal eficacia.

Y en América Latina, sí, también aquí, la historia fue de caídas abruptas en los precios de exportación (café, cobre, petróleo, trigo…) y crisis fiscales severas. Países como Argentina, Brasil o México vieron evaporarse buena parte de su crecimiento reciente.

En medio del caos, surgió un nombre clave: Franklin D. Roosevelt. Elegido presidente de EE. UU. en 1932, apostó por una fórmula novedosa (y muy criticada en su momento): más Estado y más inversión pública. A eso lo llamó el “New Deal”. Este plan incluyó la creación de empleos mediante obras públicas, ayudas a los agricultores, protección a los trabajadores y, por primera vez, un intento serio de regular la banca y la bolsa. No fue una cura mágica, la recuperación plena no llegó hasta la Segunda Guerra Mundial, pero el New Deal dejó una huella imborrable. Nacía, de hecho, una nueva idea de Estado: uno que no se limita a mirar el mercado, sino que interviene para proteger a sus ciudadanos cuando todo falla.

¿QUÉ NOS QUEDA HOY DE AQUELLA TRAGEDIA?
La Gran Depresión cambió para siempre la forma en que entendemos la economía. Enseñó que los mercados pueden fallar de forma catastrófica, que el Estado tiene un papel vital para sostener a la sociedad en tiempos de crisis y que las decisiones financieras mal calculadas pueden tener consecuencias humanas devastadoras.

Pero más allá de cifras, gráficos o teorías, lo que nos queda es la historia de millones de personas reales: familias que lo perdieron todo, jóvenes que crecieron en la miseria, mujeres que salieron a trabajar por primera vez, comunidades que se organizaron para sobrevivir. La Gran Depresión fue, ante todo, una lección de vulnerabilidad… y también de resistencia.

BIBLIOGRAFÍA
Bernanke, B. S. (2000). Essays on the Great Depression. Princeton University Press.

Kindleberger, C. P. (1973). The World in Depression, 1929–1939. University of California Press.

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Romer, C. D. (1990). The Great Crash and the Onset of the Great Depression. The Quarterly Journal of Economics, 105(3), 597–624. https://doi.org/10.2307/2937892

Temin, P. (1989). Lessons from the Great Depression. MIT Press.

Universidad Nacional Autónoma de México. (s.f.). La crisis económica de 1929. Portal Académico CCH. https://e1.portalacademico.cch.unam.mx/alumno/historiauniversal2/unidad2/crisisEconomica1929/crisis1929

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