
En este seminario hemos analizado el crecimiento económico de dos grandes potencias: Reino Unido y Estados Unidos. A través del estudio de su evolución histórica, hemos visto cómo influyen factores como la industrialización, los recursos naturales, la innovación o las políticas estatales en el desarrollo de una economía. El objetivo ha sido comparar sus trayectorias para entender por qué una nación puede llegar a superar a otra, incluso cuando esta parte con ventaja.
Reino Unido y los Estados Unidos han sido gigantes económicos notables, pero su desarrollo divergió. Mientras que una entidad estaba a la vanguardia de la industrialización, la otra logró superarla debido a su extenso tamaño, abundantes recursos y adaptabilidad.
REINO UNIDO: EL PRIMERO EN INDUSTRIALIZARSE

Inglaterra ya en el siglo XVII tenía ventajas sobre otras potencias europeas. La agricultura era eficiente gracias a las nuevas técnicas y el uso intensivo del suelo. Además, se implementaron estatutos como cercamientos, alterando la utilización de la tierra y centralizando la propiedad, facilitando el cultivo más lucrativo. Esto también llevó a numerosas personas de la nación a trasladarse a las zonas urbanas.
El comercio internacional también fue clave. La nación poseía colonias, una marina formidable y una legislación pro exportación. Esto generó ingresos y acumulación de capital, base para financiar la próxima industrialización.
A mediados del siglo XVIII, comenzó la revolución industrial. El empleo de combustibles fósiles y aparatos como las máquinas de vapor transformó drásticamente el método de fabricación. Las fábricas florecieron, la producción aumentó y la nación ascendió a la vanguardia de la industria global.
Durante el siglo XIX continuó creciendo. La construcción del ferrocarril progresó, lo que condujo a un aumento en la producción de hierro y acero. Esto, a su vez, resultó en un impulso en la exportación de maquinaria, textiles y varios bienes industriales. No obstante, para finales del siglo, esta ventaja comenzó a disminuir. Varias naciones se industrializaron, y Reino Unido tuvo dificultades para adaptarse. En el ámbito de la educación técnica y la ciencia, no se asignaron recursos suficientes, aunque se mantenía una fuerte creencia en su papel principal.
ESTADOS UNIDOS: UN DESARROLLO RÁPIDO Y SÓLIDO

Estados Unidos comenzó más tarde, pero avanzó más rápido. Al independizarse en el siglo XVIII, era una nación rural. Poco a poco, se expandía hacia el oeste, aprovechando sus abundantes recursos naturales y acogiendo la inmigración proveniente de Europa. Esto dio como resultado un gran mercado interno y una población creciente.
A pesar de imitar inicialmente modelos europeos, la nación finalmente comprendió cómo adaptar los avances. En el siglo XIX, el gobierno promovió activamente proyectos de
infraestructura como carreteras, canales y ferrocarriles, y desempeñó un papel importante en el apoyo a la industria. La banca ayudó a financiar a las empresas, y el país estaba generando sus propias tecnologías.
A partir de 1870 comenzó la segunda revolución industrial. Se utilizaron nuevas fuentes de energía, como el petróleo y la electricidad. Se mejoró la organización del trabajo con técnicas como el taylorismo y el fordismo. Esto permitió producir más y más rápido. La industria del automóvil fue clave en este proceso.
La educación técnica también fue una prioridad. Se formaron ingenieros e inventores que promovieron el crecimiento. Además, la inmigración proporcionó mano de obra para las fábricas.
COMPARATIVA

En 1800, Reino Unido poseía un PIB per cápita más alto que los Estados Unidos. Estaba más industrializado y tenía un sistema productivo avanzado. Pero con el tiempo esto cambió. Estados Unidos se expandió rápidamente, con un mercado interno robusto y un sistema económico adaptable. Después de la Guerra Civil, la nación unificó su territorio, expandió la producción agrícola e industrial, y aprovechó los avances tecnológicos.
Para 1907, el PIB per cápita de los Estados Unidos había superado al británico. La economía estadounidense se volvió más competitiva, innovadora y eficiente. Mientras tanto, Reino Unido se estancó. Mantuvo industrias poco modernizadas, no asignó fondos suficientes a la tecnología y dependía en gran medida de su imperio colonial, que comenzó a debilitarse.
CONCLUSIÓN
Reino Unido encabezó la revolución industrial y dominó la economía mundial durante el siglo XIX. Sin embargo, no supo adaptarse a las transformaciones del siglo XX. Estados Unidos se transformó de una sociedad predominantemente agrícola a la nación industrial líder del mundo. Su expansión fue impulsada por recursos, inmigración, innovación y un Estado que apoyó su crecimiento. Este análisis demuestra cómo una nación puede sobresalir ajustándose al contexto y aprovechando sus fortalezas.
Este seminario nos ha servido para comprender de forma práctica cómo se construyen las grandes economías y qué elementos son clave para su crecimiento. Hemos trabajado en grupo, analizando textos, compartiendo ideas y elaborando comparaciones con datos concretos. Gracias a este proceso, no solo hemos reforzado los contenidos teóricos, sino que también hemos mejorado nuestra capacidad de análisis histórico y económico.
